Era una vez una carrera… de sapos. El objetivo era llegar a lo alto de una gran torre. Había en el lugar
una gran multitud. Mucha gente para vibrar y gritar por ellos. Comenzó
la competencia.
En un lugar del planeta, sobrevive un hombre de mirada triste y
cansada. Un hombre abandonado de todos, a quien nadie habla ni escucha,
a quien nadie pide ni da, a quien nadie arropa cuando sus brazos
carecen de fuerzas.