El parto es una función fisiológica normal. Conviene dejar que la naturaleza siga su curso. No hay que apresurar el nacimiento ni intervenir; basta con lavarse perfectamente las manos y conservar el lugar limpio.
Durante el parto solamente se debe sostener el niño mientras sale. No toque ni introduzca objetos en el órgano genital de la madre.
* Cuando el parto ha terminado, coloque al recién nacido en los muslos de la madre, con la cabeza ligeramente baja, y cúbralo para mantenerlo caliente.
* Si el infante no respira, estimúlelo con una palma en las nalgas. Si no reacciona, emplee la respiración de boca a boca, pero procediendo con suavidad ( V. la pág. 26).
* Dé un ligero masaje al abdomen de la madre, para ayudar a que se contraiga la matriz.
* Sumerja unas tijeras en agua hirviendo, o límpielas con alcohol. Amarre una cinta o tira limpia en torno al condón umbilical, a unos 10 cm de distancia del recién nacido, para detener la circulación en el cordón. Luego amarre una segunda cinta a 15 o 20 cm. (esto es, de cinco a 10 cm de la primera). Si no hay cintas disponibles pueden utilizarse cordones de zapatos o cualquier tira de otro material, desinfectándolola previamente con alcohol.
No se apresure a cortar el cordón; espere hasta que haya salido la placenta. Luego, con las tijeras limpias, corte el cordón entre las dos cintas.
No lave al recién nacido, pues la materia blanca que lo envuelve le protege la piel.
* Mantenga a la criatura y a la madre abrigadas. Avise al médico de la parturienta, y transporte a ésta y al recién nacido al hospital o a la clínica que indique el facultativo.
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