
Son muchos los productos que existen para tener una cara limpia, fresca y joven. Pero pocas mujeres son las que conocen las propiedades de los masajes faciales, cuyos efectos son muy beneficiosos en la salud de la piel.
En todas las épocas, las mujeres acuden a la imaginación, a los remedios de la abuela y a toda clase de ingenios, y a no pocos sacrificios, para prolongar esa imagen de juventud que se refleja en un rostro de piel fresca y suave.
Y no es cosa fácil, aunque cada vez más, la industria cosmética, mucho más sofisticada, incorpora avances de la tecnología. Pero además de las indudables ventajas de las cremas antiarrugas, productos de protección solar y máscaras rejuvenecedoras, los masajes son un recurso que no hay que olvidar.
Al igual que todo tratamiento de belleza, requiere constancia y disciplina para que resulten realmente eficaces. Si el resultado visible es firmeza, elasticidad de los tejidos y excelente tono muscular, los masajes faciales también produce efectos importantes en la salud de la piel. Entre otros de sus efectos beneficiosos para mantener una piel saludable, tienen acción sedante sobre los problemas nerviosos y renuevan la capa emulsionada. Además, también permiten una activación de la circulación e intensifican los intercambios metabólicos de la piel.
Independientemente de los tratamientos específicos que realiza un profesional, es importante aprender los cuidados diarios, ya sea la limpieza, humectación o nutrición. Pero dedicando, además, unos minutos más, que beneficiarán y potenciarán los efectos de cada producto ya que con suaves masajes, especialmente nocturnos, podremos relajar el entrecejo, levantar las cejas, quitando la expresión de ojos cansados, suavizar el rictus y levantar las comisuras de los labios y distender la mandíbula. Y con todo ello, además, permite que el descanso sea mayor.
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