 De una esquina a otra del planeta se han encontrado indicios de la necesidad de todas las tribus y etnias del mundo de adornar y decorar sus cuerpos. Con un cambio de joyas o una simple piedra se resaltan las identidades tribales y se da a conocer el cambio de una etapa en la vida de la persona o la superstición de sentirse protegido.
Todos estos significados se han ido desvaneciendo con el tiempo. Lo que ha resurgido es la necesidad de adornar nuestros cuerpos como si de obras de arte se tratase. Desde hace unos años, tanto tatuajes como piercing se han puesto a la orden del día.
Los especialistas en estos temas aseguran que todas estas modificaciones corporales son una manera de revivir costumbres que han sido parte del mundo y de nuestra vida.
Si es tu primera perforación, ten cuidado con los materiales que utilizas en la joyería; nunca te pongas nada de plata, bronce o cobre en un piercing nuevo.
Para evitar posibles problemas en la cicatrización es mejor que utilices joyería que no vaya a causar reacciones alérgicas: oro, acero quirúrgico o titanio. Además no debes tocar el piercing, ni sacarlo del agujero, ya que podría producirte problemas.
Si llegases a quitar la joyería aunque sea por unos minutos, la perforación podría cerrarse y no podrías volver a ponerte el pendiente. Si te sucede esto, acude al perforador lo antes posible, pero recuerda, a uno de confianza.
Cuidados y curación
Los piercings deben limpiarse bien durante el periodo de curación y con las manos lavadas con jabón neutro antes de tocarlo. Estos son los cuidados dependiendo del tipo de piercing:
Faciales (oreja, nariz, ceja): Hay que lavarlos 2 y 3 veces al día y humedecer cualquier costra que se haya formado con agua caliente y un agente limpiador. No debes utilizar maquillajes o cremas durante la cicatrización. El tiempo de curación es: cartílago de la oreja (8-12 semanas), lóbulo (4 a 6 semanas), ceja (6 a 8 semanas), fosas nasales (6 a 8 semanas), entrecejo (6 a 12 semanas).
Body piercings (pezón, ombligo): Limpiar 2 y 3 veces al día durante 6-8 semanas. Enjabonarse las manos con jabón neutro y lavar cuidadosamente el piercing y sus alrededores. Humedecer cualquier costra que se pueda haber formado. Rotar suavemente el aro para que entre el jabón y al enjuagar repetir la operación para que salga. Aplicar el líquido recomendado por el perforador pero no durante más de 2 semanas. Es recomendable enjuagar con agua tibia salada para calmar las molestias durante el proceso de curación.
Orales (lengua, labios): Hay dos tipos de piercing orales: internos (lengua) y externos. En ambos casos deben evitarse el alcohol, las comidas picantes, el sexo oral, los besos prolongados y hablar deprisa. Durante 4 a 6 semanas los piercing deben limpiarse después de cada comida, de fumar y de beber, con un enjuague bucal antibacteriano o agua con sal. Los piercing externos se deben limpiar 2 y 3 veces al día durante 8-8 semanas.
Con los piercings internos debemos tener en cuenta que pueden traer alteraciones como heridas en las encías, traumatismos dentarios, aumento de la salivación, inflamación de la lengua, molestias al hablar, etc.
Piercings genitales: Limpiar de 2 a 3 veces al día durante 4-6 semanas. Hay que ser muy cuidadoso con el enjuague ya que puede provocar infecciones. Los piercings deben limpiarse antes de tener relaciones. No obstante, se recomienda no mantener relaciones sexuales hasta que termine la curación, y en caso de tenerlas utilizar preservativos. Se debe evitar todo contacto oral y recordar que los espermicidas y lubricantes pueden causar irritaciones.
fuente: feminaactual.com
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