Es importante que como papás sepamos que el abuso sexual cometido por un conocido no corresponde a un incidente aislado, sino que es un proceso relacional complejo que se desarrolla a través del tiempo.
En la fase inicial de este proceso, el abusador manipula la confianza que el niño ha depositado en él y hace uso de la seducción, incitándolo a participar en actividades sexuales progresivamente intrusivas que son presentadas como juegos o como comportamientos que ocurren normalmente entre un adulto y un niño. En forma prácticamente paralela el abusador impone al niño la ley del silencio, valiéndose de maniobras como la amenaza y chantaje para garantizar que el pequeño mantenga el secreto. Junto con lo anterior, utiliza un discurso denigratorio para descalificar a su víctima y la culpabiliza por lo que está ocurriendo.
En este contexto, el niño queda atrapado en un sistema relacional altamente confuso y contradictorio, en el cual va internalizando e incorporando a su autoconcepto las connotaciones negativas que le son transmitidas por el abusador.
Es así que comienza a sufrir una fuerte estigmatización, sintiéndose sucio, malo y culpable. Junto con lo anterior, vive una situación de impotencia y falta de control, en la medida que su cuerpo es invadido reiteradamente contra su voluntad.
Todo lo anterior, sin duda, impide o dificulta que el niño divulgue el abuso al cual está siendo sometido
|