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El Tango una estética de la pasión Imprimir E-Mail
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escrito por topia.com.ar   
martes, 18 de julio de 2006


El Tango una estética de la pasiónEl origen del tango, como todo principio está en ese tiempo mítico no mensurable y que se recrea en el ritual cotidiano, más allá del saber del hombre. Está en la necesidad de contar una historia que, por momentos remite a una cronología, con la intención de novelar hechos perdidos, a la manera de lo dicho por Derrida y de inspiración freudiana, un intento para comprender cómo las represiones individuales y originales se hacen posibles en el horizonte de una cultura y en un ámbito de dependencia histórica.

Y Carlos Gardel como cuerpo de ese origen , posibilitando una iconografía primera de un digno representante de las dos vertientes, el extranjero, el inmigrante e hijo “natural”, llegado a Buenos Aires con dos años, puede pasar en su barrio del Mercado de Abasto del apodo de “el francesito” a la incorporación social y a ser “El morocho del Abasto”. Por ello no sólo cuerpo fundante de origen sino una vez simbolizado puede llegar a ser “la voz” originaria de la primer letra de tango Mi noche triste.

  “ Es sobre el cuerpo de una puta de lupanar donde los viejos diagramas del poder oligárquico se van disolviendo; es en la habitación de una casa de tolerancia donde por primera vez se integra socialmente al inmigrante, un espacio en el que se derriban las murallas de clase, en el que los prejuicios ante la barbarie extranjera ceden frente al apetito sexual. Buenos Aires es la capital internacional de la prostitución, y el tango, ese hijo bastardo de criollo y extranjero, se concibe en la cama de un burdel”.

 

  Ese dionisíaco gesto llamado tango, comenzó a portarse en el cuerpo, con ostensible aire marginal y prostibulario.

  Una algarabía de burdel para las almas alegres, para heteras y malevos –no siempre tan malévolos- y que la moral insistió en interpelar para ensombrecerla de melancolía.

  Tango pendenciero de orgiástico discurrir: un entrevero feroz y fatal con el filo de la vida.

  El tango es la morada del descastado; en su poesía habita el marginal, la mujer prostituida y su cafisho ; el inmigrante (interno y externo), el ‘vividor'; el que esta fuera de la Ley y el que hace la Ley a su capricho; cualquier malandra y ‘el niño bien'. Deja afuera a la santa madre, sacrificada laburanta   y a la virgen (hermana).

  Es un paso en danza, que se traslada del burdel al conventillo –pequeño convento; claustro de habitaciones hacinadas-,   allí donde se origina ese ‘crisol de razas', síntesis de un extravío, que no ha dejado de ser tal. Extravío devenido en errabundeo, como lo diría Barthes , ante eso maldito que tiene el amor y la condena de ir tras un fantasma.

fuente:topia.com.ar

 
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