No importa qué medidas tengamos, existen ocasiones en que no nos vemos como querríamos. Y, en algunos casos, es una sensación permanente. Pero a no desesperar, para todo hay solución...
Mezcla una cuchara sopera de miel con dos de almendras machacadas muy finas. Añádele media cucharadita de zumo. Frótate la mezcla suavemente por la cara y finalmente enjuágate con agua caliente.
Mezcla 10 gotitas de limón exprimido en medio vasito de agua. A continuación impregna un algodón con la mezcla y aplícatelo en la cara sin luego enjuagarte.
Machaca pétalos de rosas frescas hasta crear una pastita. Aplícatelo al rostro, dejándolo actuar durante 15 minutos. A continuación lávate con agua fría sin jabón.